Selección de textos de Gorki en los que se incluye su ensayo “Cómo aprendí a escribir” y diversos relatos autobiográficos, tales como “El castigo”, “Los primeros besos”, “La hechicera”, Domingo de Sangre” o “Una pesadilla”.

ISBN:  978-84-617-6728-1
Número de páginas:  148
Dimensiones: 120×170. Bolsillo.
Precio: 7 euros.

“Un día un numeroso grupo de presos fue conducido a lo largo de 1a calle con gran entrechocar de cadenas. De un lado, cerca del pavimento, había dos convictos encadenados de pies y manos; uno de ellos, un hombrón de barba negra, ojos de caballo, una profunda cicatriz roja cruzándole la frente y una oreja mutilada, era una figura formidable. Yo caminaba por la calle contemplando a este hombre, cuando de pronto me gritó alegremente y en voz alta: “Eh, chico, vamos, ven con nosotros”. Fue como si con esas palabras me hubiese tomado de la mano. Inmediatamente corrí hacia él, pero uno de los guardias me empujó con un juramento. De no haber ocurrido esto, habría podido seguir como un sonámbulo a ese hombre terrible; lo hubiera seguido, precisamente porque era extraño, diferente a la gente que yo conocía. Era terrible; estaba encadenado pero me conduciría a una vida diferente. Durante mucho tiempo recordé a este hombre y su voz amable y alegre”.

Gorki (Amargo) es el seudónimo que eligió Alekséi Maksímovich Peshkov para firmar sus obras. Nació en 1868 en Nizni Novgorod en una familia sin dinero y empezó a trabajar con nueve años. Su juventud estuvo marcada por el vagabundeo y  el paso por toda suerte de oficios. Este periodo de su vida constituyó la materia prima de algunas de sus mejores obras, como Dias de infancia o Mis universidades. Su decidida apuesta revolucionaria provocó que fuera objeto de la represión en la Rusia del zarismo, al punto de ser encarcelado tras la fallida Revolución de 1905. En el exilio escribió una de sus novelas más conocidas, La madre, que Lenin tenía en la más alta consideración. Tras sus aceradas críticas al gobierno bolchevique volvió a exiliarse de Rusia en 1922 y no regresó hasta 1928. Stalin lo recibió como un héroe y lo elevó a las máximas dignidades. Falleció el 18 de junio de 1936, oficialmente de neumonía. Dos años después, el ex-jefe de la NKVD,   Génrij Yagoda, declaró durante su juicio que él había sido el responsable del asesinato de Gorki y de su hijo.